En la diabetes mellitus tipo 2  (el tipo más habitual de diabetes) la insulina producida por el enfermo es incapaz de llevar a cabo su acción biológica a las concentraciones habituales en personas sanas. Eso produce que la glucosa se acumule en la sangre creando múltiples complicaciones en el diabético. El control de la diabetes mellitus se basa mantener los niveles de glucemia (glucosa en sangre) por debajo del umbral de riesgo. Para ello el tratamiento más usado actualmente es la administración de insulina. Pero existen diferentes tipos de insulina, vamos a ver cuáles son.

Tipos de insulina para el tratamiento de la diabetes

La insulina que se emplea en el tratamiento de la diabetes se llama insulina humana. No es que se extraiga de los humanos, si no que se sintetiza de tal modo que su estructura es idéntica a la de la insulina humana (antes se usaban insulinas procedentes de reses).

Existen dos tipos de insulinas humanas, según la rapidez de sus efectos:

Insulinas rápidas: que imitan la descarga de insulina producida tras cada comida. Las insulinas rápidas o de acción rápida son rápidamente absorbidas pasando desde el tejido adiposo (subcutáneo), donde se inyectan, al torrente sanguíneo y disminuyendo en poco tiempo la glucemia.

Las insulinas rápidas se utilizan para controlar las subidas de azúcar en sangre que se producen durante las comidas y en general para corregir lo antes posible niveles demasiado altos de azúcar.

Insulinas lentas: la secreción de insulina basal es la que se produce entre comidas o mientras estamos durmiendo. Bien, pues las insulinas lentas son las que imitan la secreción basal de insulina. Su acción es lenta pero duradera, por lo que se usa para mantener estables los niveles de azúcar entre comidas, en ayunas y durante la noche.

Resumiendo, las insulinas rápidas actúan en seguida disminuyendo los niveles de glucosa en sangre, pero su acción dura poco. Por otro la insulina lenta se absorbe más lentamente pero por el contrario sus efectos duran más tiempo (su acción se dosifica, en vez de actuar de golpe como la insulina rápida)

Los dos tipos de insulinas son necesarias, las rápidas para neutralizar las subidas de azúcar tras la ingesta de alimentos y bebidas azucaradas y las lentas para mantener estables los niveles el resto del tiempo. También encontramos mezclas de ambas, llamadas de acción intermedia porque actúan más rápido que las lentas pero menos que las rápidas.

Además de las insulinas humanas se están usando análogos de insulina, con una estructura muy similar a la insulina humana pero sin sus limitaciones.

La insulina puede administrarse por plumas o por bombas de inyección de insulina. Y la dosis administrada puede ser decidida por el paciente o, cada vez más, por algoritmos de control.

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