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Según las estadísticas de la OMS 1 de cada 160 niños sufre un trastorno del espectro autista (TEA). El autismo es una de las enfermedades mentales más estigmatizadas por la sociedad y la única forma de romper ese estigma es a través del conocimiento.

A continuación compartimos toda la información sobre el autismo que debes conocer, incluyendo qué es un autista y cuáles son sus síntomas.

¿Qué es Autismo?

A partir de mayo de 2013, el autismo, junto con el síndrome de Asperger y los trastornos del desarrollo generalizados, fueron clasificados por la Asociación Psiquiátrica Americana como trastornos del espectro autista (TEA).

En términos científicos, el TEA es un trastorno neurobiológico del desarrollo que puede causar problemas sociales, de comunicación y de comportamiento. El síndrome autista ocurre en todas las razas y etnias, pero es casi 5 veces más probable en hombres que en mujeres.

Aunque el autismo es el resultado de una anormalidad neurológica, la causa de estos problemas en el sistema nervioso es desconocida en la mayoría de los casos. Los últimos hallazgos indican la existencia de un fuerte componente genético. Los investigadores sospechan que hay varios genes diferentes que, cuando se combinan entre sí, aumentan el riesgo de sufrir un trastorno del espectro autista.

Es probable que los factores ambientales, inmunológicos y metabólicos también influyan en el desarrollo del trastorno.

En algunos niños autistas el trastorno está relacionado con una afección médica subyacente. Los ejemplos incluyen trastornos metabólicos (fenilcetonuria no tratada [PKU]), infecciones congénitas (rubéola, citomegalovirus [CMV], toxoplasmosis), trastornos genéticos (síndrome de X frágil, esclerosis tuberosa), anomalías cerebrales del desarrollo (microcefalia, macrocefalia, disgenesia cerebral) y neurológicos trastornos adquiridos después del nacimiento (encefalopatía por plomo, meningitis bacteriana). Sin embargo, estos trastornos médicos por sí solos no causan autismo ya que la mayoría de los niños con estas afecciones no lo tienen.

¿Cuáles son los síntomas?

La gran mayoría de las personas diagnosticadas con autismo son niños y hombres. Esto puede ser, en parte, porque tiende a manifestarse de forma diferente en niñas y mujeres y, como resultado, puede no reconocerse con tanta frecuencia.

En general, los niños autistas muestran síntomas manifiestos, como el " adormecimiento " (sacudir los dedos, balancearse…). Pueden ser bastante ruidosos, enfadarse con facilidad o molestarse cuando tienen que realizar actividades que se encuentran fuera de su zona de confort. Estos comportamientos, llaman la atención de los padres, maestros y doctores.

Las niñas y las mujeres autistas por otro lado, tienden a ser muy calladas y retraídas. A menudo son solitarias y eligen no participar en actividades grupales. Estas conductas son mucho más fáciles de confundir con la timidez o la reticencia social normal.

La lista de síntomas y comportamientos asociados con el TEA es larga, y cada persona afectada expresa su propia combinación de estos comportamientos. Ninguna de estas características clínicas es común a todas las personas con autismo, y muchas de ellas aparecen en personas que no son autistas.

Primeros signos en el niño autista

Los signos de autismo generalmente se reconocen en los niños durante su segundo año de vida, aunque pueden verse antes o después según la gravedad de los síntomas.

  • No balbucea ni señala en el primer año.
  • No dice palabras sueltas antes de los 16 meses ni frases de dos palabras antes de los dos años.
  • No responde a su nombre
  • No hace contacto visual
  • Suele alinear juguetes y objetos
  • No sonríe ni muestra señales sociales
  • Capacidad de respuesta inusual o excesiva a la información sensorial, como el tacto, el olfato, el gusto, el ruido

Los síntomas deben estar presentes antes de los tres años para que se considere el diagnostico de autismo. Algunos niños, sin embargo, tienen síntomas leves que pueden no ser obvios a una edad muy temprana.

Dichos niños pueden a veces se diagnostican después de los tres años, al observar varios de estos síntomas enumerados a continuación.

  • Incapacidad de hacer amigos
  • Ausencia o deterioro del juego imaginativo y social
  • Uso estereotipado, repetitivo o inusual del lenguaje
  • Patrones de interés restringidos que son anormales en intensidad o enfoque
  • Preocupación por ciertos objetos o temas
  • Adherencia inflexible a rutinas o rituales específicos

Si aparecen síntomas como estos de forma repentina en un niño mayor de tres años, y esos síntomas definitivamente no estaban presentes a una edad más temprana, el niño no calificaría para un diagnóstico de autismo.

Además, los autistas parecen ser más propensas a otros problemas que no figuran en los criterios de diagnóstico. Estos problemas incluyen:

  • Trastornos del sueño
  • Trastornos gastrointestinales
  • Comportamiento de autoagresión
  • Convulsiones
  • Discapacidad intelectual
  • Síndrome de Savant (habilidades extraordinarias en un área muy específica)
  • Hiperemia (capacidad temprana para descodificar palabras sin entenderlas)
  • Sinestesia (asociación de palabras o ideas con sonidos, colores, sabores, etc.)
  • Bajo tono muscular y / o dificultades con las habilidades motoras finas y gruesas

Es importante tener en cuenta que ninguno de estos síntomas que hemos visto indica autismo  por sí solo. El autismo es un trastorno generalizado del desarrollo, lo que significa que un niño debe tener muchos de estos síntomas para recibir un diagnóstico de TEA.

Tipos de autismo

Hasta mayo de 2013, los diagnósticos oficiales dentro del espectro del autismo incluían el trastorno autista, el trastorno generalizado del desarrollo no especificado (PDD-NOS), el síndrome de Asperger, el trastorno desintegrativo infantil y el síndrome de Rett. Hoy en día, solo hay un trastorno del espectro autista, con tres niveles de gravedad, pero muchos terapeutas, médicos, padres y organizaciones continúan usando términos como PDD-NOS y síndrome de Asperger.

Estos son los tipos de TEA de los que se sigue hablando hoy en día:

Síndrome de Asperger o autismo leve

El síndrome de Asperger describe a las personas en el extremo del espectro del autismo con el mayor nivel de funcionamiento. El término y el diagnóstico se eliminaron del manual de diagnóstico en 2013, pero se sigue usando ampliamente por  a su utilidad para describir un grupo muy específico de personas. Las personas con síndrome de Asperger desarrollan el lenguaje hablado de la misma manera que los niños con desarrollo típico, pero tienen dificultades con la comunicación social. Estas dificultades se vuelven más notables a medida que envejecen y aumentan las expectativas sociales. Ya que las personas con Asperger suelen ser muy inteligentes, pero "extravagantes", el trastorno a veces recibe el sobrenombre de "síndrome geek" o "síndrome del pequeño profesor".

También se habla de autismo leve, aunque no es un diagnostico oficial y los psicólogos insisten en que no es exactamente lo mismo que el Asperger. En términos generales, cuando las personas usan el término autismo leve, se refieren a individuos cuyos síntomas se ajustan al diagnóstico del espectro autista, pero que tienen fuertes habilidades verbales y pocos problemas de conducta. Esos individuos pueden, sin embargo, tener problemas significativos con la comunicación social. También pueden tener problemas para manejar demasiada información sensorial (ruido fuerte, luces brillantes, etc.).

Autismo de alto funcionamiento

El autismo de alto funcionamiento o  HFA por sus siglas en inglés es otro término no oficial  inventado que se usa de forma habitual. Se usa para distinguir el "autismo" del "síndrome de Asperger ya que las personas con HFA muestran retrasos en el habla, cosa que no aparecer en el caso del Asperger. Hoy día esta distinción es discutible según los expertos.

Trastorno de comunicación social

El trastorno de comunicación social es un diagnóstico "nuevo", creado cuando se reeditó el DSM-5 (manual de diagnóstico) en 2013. Este trastorno incluye algunos, pero no todos, de los síntomas del trastorno del espectro autista. Eso lo convierte en una versión leve del autismo. De hecho el Desorden de Comunicación Social tiene mucho en común con dos diagnósticos que fueron eliminados del Manual de Diagnóstico (DSM) en 2013: Síndrome de Asperger y Trastorno generalizado del desarrollo no especificado. Este último se utilizaba para describir a las personas que no se ajustaban por completo a los criterios de otros diagnósticos específicos, pero que sin embargo son autistas.

Autismo severo

El autismo severo no es un diagnóstico oficial; en cambio, es un término descriptivo que también puede llamarsen autismo profundo, autismo de bajo funcionamiento y autismo clásico. Las personas con "autismo severo" a menudo son incapaces de comunicarse de forma verbal, son  intelectualmente discapacitadas, y pueden tener comportamientos muy problemáticos.

Fenotipo Ampliado de Autismo

Un término que se aplica a personas que muestran algún síntoma de TEA. Dichos síntomas leves, que son reconocibles pero que no afectan el funcionamiento diario, son comunes entre los familiares de personas con autismo en toda regla. Los psicólogos no se ponen de acuerdo sobre si esto es realmente autismo o solo un tipo de personalidad.

Síndrome de Rett

El síndrome de Rett es un trastorno genético que afecta solo a las niñas. Es el único de los anteriores trastornos del espectro autista que se puede diagnosticar médicamente (hasta ahora) y, a partir de mayo de 2013, ya no se incluye en el espectro del autismo. Las niñas con síndrome de Rett desarrollan síntomas graves, incluidos los problemas de comunicación social característicos del autismo. Además, el síndrome de Rett puede afectar profundamente la capacidad de las niñas de usar sus manos.

Diagnóstico

No hay una prueba médica clara para diagnosticar el autismo. Además, debido a que el trastorno se manifiesta de manera diferente en cada paciente, no siempre es fácil de detectar.

Para identificarlo, los expertos recurren al Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V). Según el DSM-V para que una persona sea diagnosticada con autismo debe cumplir con estas tres características:

  • Capacidad limitada para participar en interacciones sociales
  • Comunicaciones dañadas
  • Comportamiento ritual o adherencia inusual a las rutinas.

El diagnóstico de autismo se basa en el juicio clínico con respecto a las observaciones del comportamiento del individuo y su encaje en los criterios establecidos por dicho manual. La información proporcionada por los miembros de la familia y otros observadores es de vital importancia para hacer el diagnóstico; sin embargo, el pediatra puede ordenar pruebas para descartar otras afecciones que puedan confundirse con el autismo, como retraso mental, enfermedades metabólicas o genéticas, o sordera.

Tratamientos para autismo

En la actualidad el autismo es tratable pero no curable, lo que significa que el niño autista será un adulto autista. Sin embargo, la intervención conductual intensiva temprana durante los primeros años puede tener un impacto positivo significativo en la vida del niño hasta la edad adulta. Gracias a ella muchos adultos con trastornos del espectro autista pueden vivir de forma independiente, e integrados en la comunidad.

Existen tratamientos efectivos para niños autistas, así como terapias para adultos con trastornos del espectro autista, pero no existe una terapia estándar que funcione para todas las personas con autismo. Por norma general, cuanto más temprano comience el tratamiento, mejor será el resultado.

El enfoque tradicional para un niño con autismo incluye educación especial y manejo del comportamiento: aprender a interactuar con las personas, aprender lo que se espera en situaciones sociales particulares, aprender lo que significan las expresiones faciales o las figuras del habla.

Terapia conductual

La terapia conductual es la base de la mayoría de los programas de tratamiento para niños con autismo. Más de 30 años de investigación han demostrado el beneficio de los métodos conductuales aplicados para mejorar la comunicación, el aprendizaje, el comportamiento adaptativo y el comportamiento social apropiado, a la vez que reducen el comportamiento inapropiado en niños con autismo. Existe una fuerte evidencia de que estas intervenciones son más efectivas cuando se inician temprano, generalmente en los años preescolares. Se ha desarrollado una variedad de tratamientos conductuales respaldados científicamente que pueden ser útiles para algunos niños con autismo. Estos se basan principalmente en los principios del análisis del comportamiento aplicado.

El análisis de comportamiento aplicado (ABA  por sus siglas en inglés) está diseñado para corregir el comportamiento y enseñar habilidades para manejar situaciones específicas. Se basa en el principio de refuerzo: ese comportamiento se puede cambiar recompensando el comportamiento deseado y eliminando el refuerzo de un comportamiento no deseado. La persona naturalmente repetirá comportamientos por los cuales es recompensado. Este principio se aplica de muchas maneras diferentes, como la capacitación de prueba discreta, la enseñanza incidental, el aprendizaje sin errores y la configuración y el desvanecimiento. La mayoría de los programas de tratamiento incluyen varias terapias ABA.

Tratamiento farmacológico

La medicación no trata los problemas neurológicos subyacentes asociados con el autismo. Por el contrario, los medicamentos se administran para ayudar a controlar las manifestaciones conductuales del trastorno, como la hiperactividad, la impulsividad, las dificultades de atención y la ansiedad.

Los medicamentos utilizados en el autismo son psicoactivos, lo que significa que afectan el cerebro. Los que se usan con mayor frecuencia incluyen los siguientes:

  • Antipsicóticos: Se ha descubierto que estos fármacos reducen la hiperactividad, los comportamientos repetitivos, la abstinencia y la agresividad en algunas personas con autismo.
  • Antidepresivos: En algunas personas con autismo, estos medicamentos reducen los comportamientos repetitivos, la depresión, la irritabilidad, los berrinches y la agresión.
  • Estimulantes: Estos medicamentos funcionan al aumentar la capacidad de la persona para concentrarse y prestar atención, al reducir la impulsividad y la hiperactividad.
  • Anticonvulsivos: Los anticonvulsivos se utilizan con frecuencia para controlar las convulsiones en personas con autismo. Los anticonvulsivos también se pueden usar para estabilizar el estado de ánimo y / o el comportamiento.

Recomendaciones y consejos

  • Vivir con autismo presenta muchos desafíos nuevos para la persona con autismo y para su familia y amigos. Para la mayoría de las personas que tienen un niño con autismo, e incluso para algunas personas con autismo, el hablar sobre sus sentimientos e inquietudes ayuda.
  • No hay forma conocida de prevenir el autismo. La investigación sobre la genética del autismo puede eventualmente ofrecer intervenciones que puedan corregir los errores genéticos antes de que se desarrollen los signos y síntomas del autismo
  • Algunas personas con autismo tienen sensibilidad a los alimentos y alergias a los alimentos y el manejo de la dieta es importante en estos casos para mantener la nutrición y la salud. Algunos padres y profesionales han informado mejoras en los síntomas del autismo cuando se siguen consistentemente las dietas que eliminan las proteínas sospechosas, como el gluten (que se encuentra en la harina de trigo). Sin embargo, no hay estudios científicos para confirmar su efectividad.
  • Aunque aún hay mucho desconocimiento sobre el autismo, las condiciones de vida de los enfermos han mejorado. Hace apenas una generación, la mayoría de los niños con autismo estaban en algún tipo de institución mental. Este ya no es el caso y la mayoría de los niños con este trastorno viven con sus familias.

Preguntas frecuentes

¿Ha aumentado el autismo en niños?

Es cierto que en los últimos años ha aumentado la cantidad de niños con TEA. Aunque es posible que el número real de niños autistas esté aumentando, varios factores, como las mejoras en los métodos de diagnóstico y la visión de los trastornos del espectro autista como un continuo, también pueden explicar el aumento. En ese caso no es que hubiera más niños con autismo, si no que se diagnostican mejor.

¿Las vacunas provocan autismo?

No. Esta teoría, sostenida por el movimiento anti vacunas, no tiene sustento científico. Aunque se sabe que el conservante de mercurio utilizado en algunas vacunas es neurotóxico, la investigación más reciente sobre este tema no sugiere un vínculo específico entre las vacunas y el autismo.

¿Cuál es el pronóstico del autismo?

Aunque, en diferentes grados de severidad, las características principales del autismo son para toda la vida, predecir el curso para un individuo con autismo es muy difícil. Muchas variables diferentes entran en la experiencia de cada persona con el autismo, incluidos los síntomas y las conductas asociadas y su gravedad, el entorno familiar y los tipos de intervenciones utilizadas. El cociente intelectual de un individuo (particularmente el cociente intelectual verbal) a menudo es un predictor del funcionamiento futuro, con un aumento en el cociente intelectual y las habilidades de comunicación asociadas con una mayor capacidad para vivir de forma independiente. Algunas personas con autismo pueden desarrollar sus habilidades comunicativas y sociales a un nivel suficiente para que les permita un alto grado de independencia. Otros pueden aprender algunas habilidades pero aún requerirán el apoyo continuo de sus familiares y otras personas a lo largo de sus vidas.