El Alzheimer es la forma más común de demencia (2 de cada 3 casos). Incurable y terminal, sus efectos sobre el enfermo y su entorno más cercano son devastadores, ya que el enfermo se vuelve completamente dependiente. Pero los avances de la medicina permiten abrir una ventana a su cura.

¿Qué es Alzheimer?

El Alzheimer, enfermedad de Alzheimer (EA) o demencia senil tipo Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa caracterizada por pérdida progresiva de memoria y otras capacidades mentales. No tiene cura.

La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad progresiva, lo que significa que empeora con el tiempo. Los síntomas como la pérdida de memoria y otros problemas cognitivos se vuelven más pronunciados. La enfermedad de Alzheimer afecta el cerebro y deteriora la memoria y las capacidades de pensamiento hasta el punto en que los pacientes ya no pueden llevar a cabo las tareas diarias.

Casi 47 millones de personas viven con la enfermedad de Alzheimer u otras demencias en todo el mundo, y es probable que aumente a más de 131,5 millones para el año 2050, lo que convierte a este trastorno en una autentica pandemia. Causas del Alzheimer Las causas del Alzheimer aún no están claras. Se piensa que, al igual que otras enfermedades neurodegenerativas, se debe a la interacción entre múltiples factores genéticos y ambientales.

En los enfermos de Alzheimer se producen cambios en el cerebro más allá de los asociados con el envejecimiento normal. Entre los más destacados están la acumulación de dos proteínas, llamadas amiloide y tau que forman depósitos. Estos depósitos de amiloide se denominan "placas" y hacen que las células del cerebro se marchiten y formen "marañas", lo que a su vez provoca cambios en la estructura del cerebro y que las células del cerebro mueran.

La formación de placas y ovillos también impide la producción de algunos químicos cerebrales importantes, llamados neurotransmisores (por ejemplo: acetilcolina, que es importante en la función de la memoria), dificultando la comunicación entre neuronas. Con el tiempo, la pérdida de células cerebrales hace que el cerebro se encoja. Los daños en el cerebro son los que producen los síntomas del Alzheimer.

Como las mujeres generalmente viven más que los hombres, es más probable que desarrollen Alzheimer. ¿Cuáles son los síntomas? De acuerdo con el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, el Alzheimer se clasifica como un trastorno neuro-cognitivo mayor o menor. Su inicio suele ser insidioso, y su progresión gradual.

Los síntomas del Alzheimer se desarrollan lentamente durante varios años, siendo el principal la pérdida de memoria. A medida que la enfermedad avanza, el paciente:

Empeora su capacidad de recordar, pensar y tomar decisiones Tiene dificultades para reconocer objetos domésticos o rostros familiares Tiene dificultades para realizar tareas cotidianas, como vestirse o usar el teléfono Aparecen cambios en sus patrones de sueño Puede sentirse deprimido, ansioso y/o frustrado. (Es relativamente habitual que el Alzheimer se combine con la depresión) Puede experimentar alucinaciones Pueden volverse torpes y tienen más riesgo de caerse

Los síntomas del Alzheimer empeoran con el tiempo, pero el ritmo varía en cada persona. El paciente pasa por varias etapas: leve, moderada y grave: Etapas del Alzheimer Se diferencian tres etapas en el desarrollo de la enfermedad. Son las siguientes: Etapa Leve Además de las perdidas menores de memoria, la enfermedad de Alzheimer de la primera etapa puede causar pérdida de energía, así como cambios de humor, confusión, problemas para comunicarse y dificultad para la organización.

Las personas con Alzheimer leve pueden retraerse, evitando conocer gente o lugares nuevos, y prefiriendo quedarse en un entorno familiar. También pueden sentirse enojados y frustrados.

Durante esta etapa puede que los familiares y amigos del paciente piensen que sus síntomas son solo fruto de la edad. Etapa Moderada Durante la segunda etapa de la enfermedad de Alzheimer, el paciente comienza a necesitar ayuda para llevar a cabo cualquier tarea que no sea simple. Los recuerdos sobre eventos recientes y pasados pueden perderse y el presente confundirse con el pasado. También puede tener dificultades para reconocer a personas conocidas, así como para hablar, leer, escribir, vestirse y dormir.

Una persona con enfermedad de Alzheimer en fase moderada mostrará claramente síntomas de incapacitación. Etapa Grave La tercera etapa de la enfermedad de Alzheimer trae una verdadera discapacidad, con la posible pérdida de la capacidad de alimentarse, hablar, reconocer a las personas y controlar las funciones corporales.

La memoria se debilita aún más y puede casi desaparecer por completo. El estado físico debilitado del paciente crea vulnerabilidad a otras enfermedades y problemas respiratorios, especialmente para aquellos confinados a la cama.

Por desgracia, el Alzheimer no se puede frenar. Un paciente no puede quedarse en la fase leve de por vida, así que el enfermo irá recorriendo todas las etapas. Sin embargo, el ritmo de avance depende de cada paciente Tipos de Alzheimer Se diferencian dos tipos de Alzheimer, dependiendo de su edad de aparición. Alzheimer presenil o de inicio precoz Los síntomas de la enfermedad aparecen antes de los 60 años y tienden a empeorar rápidamente. Se cree que puede ser hereditario y se han identificado varios genes asociados. Por suerte, es una forma poco común de la enfermedad. Alrededor del 4% de las personas con Alzheimer tienen menos de 65 años. Alzheimer senil o de inicio tardío Ocurre cuando los síntomas del Alzheimer aparecen después de los 60 años. Es la forma más frecuente y la vinculación de los genes no es tan clara. Diagnostico Actualmente no hay una prueba de diagnóstico definitiva para la enfermedad de Alzheimer. De hecho, solo una autopsia puede confirmar positivamente la presencia de la enfermedad. Durante ese diagnóstico post mortem un patólogo examinará el tejido cerebral del paciente para determinar si los cambios cerebrales característicos del Alzheimer estaban presentes o no.

Sin embargo, los médicos expertos pueden diagnosticar correctamente la enfermedad de Alzheimer aproximadamente el 90% de las veces según los síntomas mentales y conductuales, un examen físico y pruebas neuropsicológicas y de laboratorio. Los científicos han desarrollado recientemente una serie de nuevas técnicas de bio-marcador y escaneo cerebral que pueden ayudar a mejorar el diagnóstico.

Cuando el paciente acude al médico por primera vez se le suele hacer un examen físico general, con análisis de sangre y análisis de orina. El médico usará los resultados de estas pruebas para descartar otras formas de demencia: Por ejemplo, el déficit de  ciertas vitaminas y hormonas pueden provocar síntomas de demencia. Las exploraciones cerebrales pueden descartar la demencia no relacionada con la enfermedad de Alzheimer y pueden revelar cambios estructurales presentes en la enfermedad de Alzheimer.

A partir de ahí El médico determinará si se requieren pruebas neuropsicológicas para examinar la memoria, la atención, la capacidad de cálculo, el lenguaje y otras funciones intelectuales. El test de Alzheimer Recientemente la Asociación Internacional de Alzheimer ha creado un test que permite detectar el Alzheimer de forma muy precoz. El test incluye una batería de preguntas dirigidas a personas cercanas al paciente para detectar cambios en la personalidad. Tratamientos para Alzheimer No hay cura para la enfermedad de Alzheimer, ni ninguna forma comprobada de prevenir su aparición o detener su avance. El tratamiento se centra en el apoyo y la gestión de los síntomas para maximizar la capacidad de una persona para funcionar y mantener la independencia durante el mayor tiempo posible, no para tratar la causa biológica subyacente de la enfermedad. Tratamiento farmacológico Inhibidores de colinesterasa Las personas con Alzheimer pueden beneficiarse del uso de un inhibidor de la colinesterasa. Estos medicamentos funcionan al aumentar la cantidad acetilcolina un neurotransmisor que ayuda a los mensajeros químicos a llegar al cerebro. Los inhibidores de la colinesterasa no evitan que la enfermedad progrese, pero pueden ayudar a las personas a funcionar a un nivel ligeramente más alto de lo que lo harían sin el medicamento.

Hay tres inhibidores de colinesterasa para tratar el Alzheimer:

Donepezil (Aricept: Aprobado para tratar todas las etapas de la enfermedad de Alzheimer. Rivastigmina (Exelon): Aprobada para tratar el Alzheimer leve o moderado. Galantamina (Reminyl): probada para tratar el Alzheimer leve o moderado.

Inhibidores de glutamato Algunas drogas protegen las células del cerebro mediante la regulación de un químico de comunicación nerviosa, llamado glutamato, que se libera en grandes cantidades por las células dañadas por el Alzheimer. Es el caso de la memantina (Ebixa o Axura), que se recomienda para personas con enfermedad de Alzheimer grave y para personas con Alzheimer moderado si los inhibidores de la colinesterasa no ayudan o no son adecuados.

La memantina no detiene el progreso de la enfermedad, pero puede ayudar con algunos síntomas. Funciona de forma diferente a los inhibidores de la colinesterasa; su objetivo es prevenir la entrada de una cantidad excesiva de calcio en las células del cerebro. Los niveles de calcio más altos de lo normal en las células cerebrales les causan daño y también les impide recibir señales de otras células cerebrales. Medicamentos combinados Existe un medicamento aprobado por la FDA que combina inhibidores de colinesterasa e inhibidores de glutamato. Se llama Namzaric; previene la descomposición de la acetilcolina en el cerebro y parece proteger las células nerviosas del cerebro contra las cantidades excesivas de glutamato. Otros medicamentos Los medicamentos como las pastillas para dormir y los tranquilizantes pueden ayudar a controlar síntomas como el insomnio y la ansiedad. Sin embargo, a menudo causan una mayor confusión, por lo que su uso debe ser limitado.

En la actualidad la investigación continúa en el desarrollo de otros medicamentos para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer. Los medicamentos que se están investigando incluyen aquellos que previenen la acumulación de depósitos de amiloide en el cerebro, así como el uso de algunos medicamentos antiinflamatorios y hormonales. La investigación también continúa en el uso de terapias alternativas tales como antioxidantes como la vitamina E, la curcumina, el selenio y algunos extractos de hierba Tratamiento no farmacológico El tratamiento del Alzheimer no se basa únicamente en el uso de fármacos. También se usan actividades de estimulación cognitiva para retrasar en la medida de lo posible el desarrollo del mal.

Este tipo de actividades pueden incluir juegos, discusiones grupales o tareas prácticas como cocinar. Los beneficios de la estimulación cognitiva para las personas con Alzheimer producen mejoras en la memoria, las habilidades de pensamiento y la calidad de vida.

El tratamiento no farmacológico también puede enfocarse en manejar los problemas de conducta del paciente, la confusión y la agitación; modificando el ambiente del hogar; y apoyando a la familia. Los trastornos subyacentes que contribuyen a la confusión también deben ser identificados y tratados.

Los pacientes que también sufran problemas de depresión o ansiedad pueden recibir apoyo social o diferentes tipos de terapias según sus necesidades y su situación personal. Si los síntomas de depresión son severos es posible que se recete un antidepresivo. Recomendaciones y consejos Recomendaciones para pacientes

Es importante que le paciente tenga una rutina diaria fácil de recordar y que le ayude a mantenerse activo. Dicha rutina debería incluir actividades como el aseo, el ejercicio, la alimentación. También se recomienda que nunca salga sola a la calle. Si no hay más remedio, debería planearlo con antelación (como la ruya a seguir) y avisar a alguien de sus planes. Conviene tener una agenda donde anote la información relevante, como números de teléfonos, citas, mapas para volver a casa o fotos de familiares con etiquetas donde aparezca su nombre. También es útil tener al lado del teléfono un cartelito con los números de teléfono más importantes. Envoltorios, frascos, envases de comida, puertas a habitaciones… Todas esas cosas deberían llevar etiquetas para facilitar que el paciente se desenvuelva por la casa. Si pierde las llaves de casa, puede entregar una copia a alguno de sus vecinos de confianza. Un ambiente agradable en casa, con música relajante, puede ayudar a que el enfermo se sienta mejor.

Consejos para cuidadores El Alzheimer tiene un gran efecto sobre el entorno del paciente. El enfermo necesitará a un cuidador que lo acompañe y le ayude en su día día, una tarea que suele recaer sobre alguno de sus familiares directos.

Es natural estar en negación cuando un ser querido comienza a mostrar signos de demencia, pero eso solo evita que la persona reciba un diagnostico precoz y comience el tratamiento cuanto antes. Existen múltiples asociaciones de que pueden brindar ayuda tanto a enfermos como a cuidadores.

Una de las principales preocupaciones del cuidador es la seguridad. La seguridad en el hogar comienza con la adaptación del entorno para apoyar las capacidades cambiantes de la persona con Alzheimer. Consejos habituales son restringir el acceso a áreas peligrosas (lugares con cuchillos, electrodomésticos y productos químicos venenosos.); adaptar la vivienda para personas con movilidad reducida o evitar el desorden.  Hay que asegurarse de volver a evaluar regularmente las medidas de seguridad en el hogar a medida que avanza la enfermedad.

El comportamiento del enfermo puede ser variable. En ocasiones será difícil tratar con él porque se mostrará malhumorada o con un comportamiento extraño. En esos momentos conviene recordar que es la enfermedad y no la persona. Para tratar con un enfermo de Alzheimer es importante recordar las siguientes pautas:

Ponerse a su nivel: Es posible que alguien quiera interactuar con el enfermo de la forma en que siempre lo hizo, pero eso no es posible. En cambio, hay que averiguar en qué edad parecen moverse y adaptarse a ella. No discutir ni contradecir: no se puede ganar una discusión con una persona que tiene demencia, así que lo mejor es no intentarlo. Tampoco es buena idea contradecirlo, puede ser frustrante para ambos. No preguntar: ¿Te acuerdas? Esa pregunta más que incentivar al paciente a que recuerde puede conseguir que se frustren. Evitar temas que puedan molestar al enfermo. Si sabes que tu ser querido se molestará si hablas de política, por ejemplo, no comiences la conversación en primer lugar. Si la persona parece molesta con una conversación cambia de tema rápidamente. No dejar las visitas: el hecho del enfermo no te reconozca no significa que haya que dejar de verle. Las personas con Alzheimer pueden disfrutar de las visitas incluso si no saben con precisión quién es el visitante.

Preguntas frecuentes ¿Cuáles son los factores de riesgo en la enfermedad de Alzheimer? El riesgo de alguien de desarrollar Alzheimer se compone de varios elementos diferentes: edad, genética y estilo de vida.

Edad: El mayor factor de riesgo para desarrollar la enfermedad de Alzheimer de inicio tardío es la edad: cuanto más edad tenga, más probabilidades habrá de que la desarrolle. Como ya hemos dicho, eso no significa que el Alzheimer sea una consecuencia natural de la vejez ni que todas las personas vayan a sufrir Alzheimer llegadas a cierta edad. Estilo de vida: Algunos de los factores de riesgo para la enfermedad de Alzheimer son los mismos que para las enfermedades cardiovasculares. Es el caso de la hipertensión, el colesterol alto, el tabaquismo, la obesidad o la ingesta de alcohol. Genética: Las personas que tienen familiares con Alzheimer muestran un riesgo más alto de desarrollar la enfermedad. Se han identificado varios genes que están asociados con un mayor riesgo de Alzheimer de aparición tardía en algunas personas. Hablamos de genes como genes como el de la apolipoproteína E4 (apoE), la proteína precursora amiloide (APP), Presenilin-1 (PS-1) y Presenilin-2 (PS-2), mutaciones en las que puede aumentar su probabilidad de desarrollar Alzheimer. Estas proteínas pueden causar problemas estructurales y químicos en el cerebro, desconectando áreas del cerebro que normalmente trabajan juntas. Tener estos genes no significa desarrollar la enfermedad, solo que su riesgo es mayor. Sin embargo, su descubrimiento revela más sobre las causas del Alzheimer.

Existe evidencia de que las siguientes afecciones pueden aumentar el riesgo de Alzheimer u otras demencias: ·         Enfermedad de Parkinson ·         Ictus ·         Diabetes tipo 2 ·         Hipertensión ·         Depresión ·         Síndrome de Down ·         Deterioro cognitivo leve o DCL ¿Cuáles son los primeros síntomas de la enfermedad? Los primeros síntomas del Alzheimer son las pérdidas de memoria. El paciente puede olvidar eventos recientes (como qué ha comido esta mañana) y nombres. Muchas veces el entorno del paciente asocia estos pequeños olvidos con el envejecimiento y no le da demasiada importancia. Pero hay otros signos de alerta temprana:

El paciente se vuelve cada vez más repetitivo, por ejemplo, pregunta lo mismo varias veces. Pierde cosas con frecuencia, por ejemplo, no recuerda donde ha puesto las llaves. Se pierde con facilidad. Tiene dificultades para encontrar las palabras adecuadas. Se encuentra bajo de ánimo, irritable o desinteresado.

Hay que recordar que el Alzheimer no es una consecuencia natural del envejecimiento sino una enfermedad.

¿Qué diferencia hay entre Alzheimer y demencia? La enfermedad de Alzheimer es un tipo de demencia. Se define como demencia el declive en el pensamiento, el razonamiento y / o la memoria. Las personas con demencia tienen dificultades para llevar a cabo las tareas diarias que han estado realizado de forma rutinaria e independiente durante toda su vida.

Las dos formas más comunes de demencia son el Alzheimer y la demencia vascular, ambas irreversibles, aunque a veces se pueden controlar sus síntomas. La enfermedad de Alzheimer representa del 60 al 80 por ciento de los casos de demencia. La demencia vascular, que es menos conocida, consiste en un endurecimiento de las arterias en el cerebro que causa un bloqueo en el flujo sanguíneo. ¿Cómo detectar el Alzheimer? Aunque la causa y la progresión de la enfermedad de Alzheimer no se comprenden completamente, la evidencia creciente muestra que los primeros cambios en el cerebro ocurren hasta 15 años antes de que el enfermo muestre los primeros síntomas de demencia. Ciertos tipos de escáneres cerebrales pueden detectar estos cambios. Sin embargo, estos hallazgos aún no están lo suficientemente avanzados como para que sean de utilidad práctica para predecir quién desarrollará la enfermedad de Alzheimer. ¿Cómo prevenir el Alzheimer? Por el momento no existe nada parecido a una vacuna contra el Alzheimer. Si bien no hay una forma 100% efectiva de prevenir el Alzheimer, los médicos dicen que hay cosas que podemos hacer para disminuir el riesgo:

Mantener la mente en funcionamiento mediante juegos, estimulación mental, lectura… Realizar ejercicio físico Cultivar las relaciones sociales Llevar una dieta saludable rica en antioxidantes Evitar el tabaco y el alcohol

¿Cómo se descubrió la enfermedad? La enfermedad de Alzheimer fue descrita por primera vez por el Dr. Alois Alzheimer, que la descubrió en 1907 en una paciente llamada Auguste Deter, que presentaba pérdida de memoria, paranoia y cambios psicológicos.  Eso no significa que antes no existiera el Alzheimer, sino que los enfermos solían clasificarse como casos de demencia.

Después de la muerte de Auguste, el Dr. Alzheimer observó en la autopsia que había encogimiento en y alrededor de las células nerviosas de su cerebro.

Cuando Alois Alzheimer describió la esperanza de vida promedio era de 42 años; desde entonces, en los países desarrollados, la esperanza de vida ha aumentado de forma considerable. Como la edad es un factor de riesgo importante y existen muchas personas viviendo en edades de alto riesgo, la prevalencia de la enfermedad de Alzheimer ha aumentado enormemente. Soy muy olvidadizo, ¿tengo Alzheimer? La mayoría de nosotros tenemos pequeños olvidos a diario. Esto no es necesariamente un signo de Alzheimer u otra forma de demencia. En la demencia, la pérdida de memoria es más grave que olvidar algo de vez en cuando. El problema es si las pérdidas de memoria  empiezan a interferir con la vida cotidiana, por ejemplo, perderse al ir a la tienda de la esquina.

Hay muchas razones por las cuales las personas se vuelven olvidadizas. Algunos medicamentos y drogas pueden afectar la memoria. La depresión, la ansiedad, la deficiencia vitamínica y los problemas de tiroides también pueden causar olvidos, por lo que es importante acudir al médico  el diagnóstico correcto. Si te preocupa tu memoria, no dudes en acudir al médico de cabecera. ¿El Alzheimer puede parecerse al Parkinson? Las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Parkinson son similares, ya que ambas presentan síntomas de demencia. Muchas personas con la enfermedad de Parkinson y un tipo de demencia llamada enfermedad del cuerpo de Lewy también tienen cambios cerebrales (placas y nudos) que se encuentran en la enfermedad de Alzheimer.

Prevención del Alzheimer: los 10 primeros síntomas de la enfermedad

Esta semana, concretamente el 21 de septiembre, es la fecha elegida por la OMS para celebrar el Día Mundial del Alzheimer. No podemos dejar de sumarnos a cualquier iniciativa para concienciar sobre esta enfermedad que causa tanto sufrimiento en el entorno familiar y que afecta a unas 800.000 personas en España. Y para aportar nuestro …

Leer más Prevención del Alzheimer: los 10 primeros síntomas de la enfermedad