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La meningitis (también llamada meningitis espinal) es una infección cada vez menos frecuente pero dada su gravedad (la meningitis bacteriana tiene una mortalidad de aproximadamente el 20% de mortalidad) cada brote es seguido de cerca por las autoridades sanitarias. En esta página encontrarás la información más relevante sobre esta enfermedad.

¿Qué es Meningitis?

La definición de meningitis es inflamación de las meninges. Las meninges son  membranas de tejido conectivo que cubren el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal). Una meningitis puede ser causado por una infección vírica, bacteriana o, de forma más rara, micótica.

La infección se transmite entre las personas por un contacto prolongado y cercano, tosiendo,  estornudando y besándose. En algunos países, los virus se pueden propagar a través del agua contaminada con aguas residuales. El período de incubación es de entre dos y 10 días, pero en algunos casos puede durar hasta tres semanas.

No obstante, las posibilidades de contagio son bajas. Las bacterias son muy débiles y solo resisten un corto período de tiempo fuera del cuerpo, por lo que no pueden vivir mucho tiempo en el aire y no se transportan en objetos cotidianos como ropa o muebles. Además, poseemos una resistencia natural a la bacteria. Por todo ello, solo una pequeña proporción de la población desarrolla meningitis o septicemia si entran en contacto con la bacteria.

Aunque la mayoría de las personas se recuperan de la enfermedad, algunas se quedan sordas o ciegas, y en algunos casos la enfermedad puede ser fatal. Uno de los mayores problemas es que la enfermedad puede desarrollarse a mucha velocidad.

¿Cuáles son los síntomas?

La meningitis, tanto bacteriana como viral, tiene los siguientes síntomas:

  • Rigidez en el cuello
  • Aversión a las luces brillantes
  • Somnolencia / confusión severa
  • Vómitos
  • Piel pálida o moteada
  • Dolor de cabeza
  • Fiebre
  • Convulsiones
  • Manos y pies fríos

En el caso de los bebés, también pueden aparecer los siguientes síntomas:

  • Fontanela tensa o abultada
  • Tienen la mirada en blanco o fija
  • Respiración rápida
  • Irritabilidad, se resisten a que les toquen
  • Rechazo a la alimentación
  • Rigidez del cuerpo con movimientos involuntarios
  • Llanto anormal y agudo.

Los síntomas son más difíciles de determinar en niños muy pequeños, ya que es posible que no puedan explicar qué es lo que les pasa.

Tipos de meningitis

Meningitis viral

La meningitis viral se produce cuando un virus entra al cuerpo a través de la nariz o la  nariz y llega hasta el cerebro. Es la forma más común de la enfermedad y también la más leve: las personas con meningitis viral rara vez mueren a causa de la enfermedad. Sin embargo, todavía puede ser grave y, muy rara vez,  puede progresar de dolor de cabeza, fiebre y somnolencia, a coma profundo.

Algunos de los virus que pueden causar meningitis incluyen:

  • Enterovirus
  • coxsackieviruses
  • Virus de las paperas
  • Adenovirus

En ocasiones la meningitis viral se debe a una complicación de alguna otra enfermedad viral

Meningitis bacteriana

La meningitis bacteriana es poco frecuente, pero mucho más grave que la viral. De hecho, es potencialmente mortal. Por lo general, comienza con bacterias que causan una infección similar a un resfriado. Las bacterias pueden  bloquear los vasos sanguíneos en el cerebro y provocar un accidente cerebrovascular y daño cerebral. También puede dañar otros órganos.

La causa más común de meningitis bacteriana es la bacteria meningocócica, responsable de hasta el 90% de los casos de meningitis bacteriana. Existen tres cepas principales de bacterias meningocócicas: A, B y C.

La meningitis neumocócica es la siguiente forma más común de meningitis bacteriana. Esta forma suele darse en adultos mayores y niños pequeños y se asocia con un mayor riesgo de daño neurológico permanente. Uno de los responsables más habituales solía ser Haemophilus Influenzae tipo B, pero ahora se ha eliminado casi por completo gracias a la vacunación.

Dado que los síntomas de la meningitis viral y bacteriana a menudo son idénticos, es importante ir al médico de inmediato si crees que tu o alguno de tus hijos puede tener cualquier forma de la enfermedad.

Meningitis amebiana

La meningitis amebiana es una infección muy rara. Se debe a la infección por Naegleria fowleri. Una ameba que se encuentra en agua estancada en pozos de agua y en piscinas poco cloradas, especialmente cuando la temperatura del agua sube por encima de 30 ° C. Los niños pueden infectarse cuando les entra agua contaminada por la nariz.

Por eso no es recomendable que los niños naden en piscinas con poca cloración o en estanques con agua, sobre todo en días muy calurosos. También se debe evitar que los niños pequeños jueguen con mangueras que pueden forzar a que el agua les entre por la nariz

Meningitis fúngica

Algunos hongos pueden causar meningitis en ocasiones, pero esta forma de enfermedad es rara y ocurre solo en pacientes cuyo sistema inmune está deprimido  por una enfermedad (como SIDA o leucemia) o un tratamiento farmacológico.

Diagnóstico

La meningitis puede ser difícil de diagnosticar. El proceso hasta llegar a un diagnostico incluye:

  • Estudio se signos y síntomas del paciente, así como de su historial médico.
  • Examen clínico
  • Hemocultivo: Este examen de sangre consiste en colocar sangre en un medio de cultivo para ver si hay crecimiento. Una vez que algo crece, se examina bajo el microscopio para su identificación.
  • Punción lumbar: esta es la prueba más clarificadora, pues demuestra la existencia de bacterias en el líquido cefalorraquídeo. El fluido espinal se consigue al insertar una aguja en las meninges de la médula espinal.

Saber si la meningitis es causada por un virus o bacteria es importante porque la gravedad de la enfermedad y el tratamiento varían según la causa.

Pero la meningitis bacteriana puede ser bastante grave y puede causar daño cerebral, pérdida de la audición o problemas de aprendizaje. Para la meningitis bacteriana, también es importante saber qué tipo de bacteria está causando la meningitis porque los antibióticos pueden evitar que algunos tipos se propaguen e infecten a otras personas.

Tratamientos para meningitis

El tratamiento para la meningitis depende del virus o bacteria responsable de la infección.

Tratamiento para meningitis bacteriana

Los antibióticos se usan para tratar la meningitis bacteriana y también se pueden recetar a familiares directos u otras personas que han estado en contacto muy cercano con el paciente.

Cuando se sospecha por primera vez la meningitis, se deben instituir antibióticos de amplio espectro según el grupo de edad del paciente (para cubrir las causas bacterianas, ya que el tratamiento temprano en estos casos es vital). Por ejemplo, un bebé debe comenzar con Ampicilina más cefotaxima más vancomicina, mientras que una persona de edad debe comenzar con Ceftriaxona más vancomicina. Después de que el organismo ha sido aislado del CSF, se debe instituir un tratamiento específico para esa bacteria.

En algunos casos, los pacientes pueden ser tratados con medicamentos llamados corticosteroides para ayudar a reducir la inflamación de las meninges.

Cuanto antes el tratamiento para la meningitis bacteriana, mejor será la posibilidad de recuperación. Los médicos a menudo le darán tratamiento incluso antes de que la persona ingrese en el hospital.

El tratamiento antibiótico adecuado de los tipos más comunes de meningitis bacteriana debería reducir el riesgo de morir por meningitis por debajo del 15%, aunque el riesgo sigue siendo mayor entre los bebés pequeños y los ancianos.

Tratamiento para meningitis viral

Por el contrario, los antibióticos son inútiles contra la meningitis vírica. Como ya hemos dicho, la meningitis viral es menos grave y desaparece sin un tratamiento específico.

En el caso de que se haya empezado con un tratamiento de antibióticos, éste se suspenderá una vez que se haya demostrado el origen vírico de la enfermedad.

La mayoría de las personas con meningitis viral se recupera por completo, aunque algunos síntomas como el cansancio o los dolores de cabeza pueden persistir durante semanas o incluso meses. En este caso, la atención de enfermería es la base del tratamiento.

Recomendaciones y consejos

Cualquiera puede contraer meningitis, pero es más común en personas cuyos cuerpos tienen problemas para combatir infecciones. La meningitis puede progresar rápidamente. Debe buscar atención médica rápidamente si experimenta los siguientes síntomas:

  • Fiebre repentina
  • Dolor de cabeza intenso
  • Rigidez en el cuello

Algunas formas de meningitis se pueden prevenir mediante vacunación, incluyendo:

  • Haemophilus influenzae tipo b: se puede prevenir con la inmunización con Hib.
  • Grupos meningocócicos A, B, C, W135 e Y pueden prevenirse con una variedad de vacunas.
  • Neumococo: puede prevenirse con dos tipos de vacuna antineumocócica.

En la actualidad en muchos países se ofrece la vacunación infantil contra las tres principales causas de meningitis bacteriana, el grupo meningocócico C, el Hib (Haemophilus influenzae tipo B) y el neumococo (Streptococcus pneumoniae). Algo que ha reducido mucho la mortalidad.

Sin embargo, a día de hoy todavía no hay una vacuna para proteger contra todas las cepas de la meningitis.

Además de las vacunas, no existe una forma conocida de proteger contra la meningitis. Sin embargo, conocer sus signos y síntomas permite acudir al médico rápidamente y conseguir un tratamiento temprano que disminuya el riesgo de complicaciones.

La meningitis no es una enfermedad muy infecciosa. Por regla general, solo los contactos más cercanos tienen riesgo de contagio. Por eso es importante que quienes traten a menudo con el paciente (pareja, familia) reciban tratamiento preventivo como antibióticos. Otros contactos como amigos o compañeros de trabajo rara vez corren riesgo.

Recuerda que se puede prevenir la propagación de muchas infecciones usando un pañuelo y lavándose bien las manos después de ir al baño. También hay que evitar el contacto cercano, los estornudos y la tos sobre otras personas si tiene una infección viral.

Si la infección se diagnostica temprano y se trata con rapidez, la mayoría de las personas con meningitis se recuperarán por completo. Sin embargo, algunos pacientes pueden sufrir secuelas, incluyendo dolores de cabeza, rigidez en las articulaciones, pérdida de memoria, problemas de coordinación, ataques epilépticos, sordera y dificultades de aprendizaje.

Es importante recordar que no todo el mundo sufre secuelas y, de los que lo hacen, los efectos mejoran o desaparecen por completo con el tiempo. Diversas terapias como la osteopatía craneal, la fisioterapia o la terapia ocupacional o del habla pueden acelerar la recuperación.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se contrae la meningitis?

Las bacterias responsables de las meningitis bacterianas no son ajenas a nosotros. Muchas se alojan naturalmente en la nariz, la garganta, los senos o la laringe (el tracto respiratorio superior), donde pueden estar toda la vida sin causar ningún problema. Sin embargo, en algunas personas, la bacteria supera las defensas inmunes del cuerpo y pasa a través del revestimiento de la nariz y la garganta hacia el torrente sanguíneo. Una vez en la sangre, pueden causar dos tipos de enfermedades: meningitis meningocócica y septicemia.

¿Qué es la septicemia meningocócica?

Las bacterias meningocócicas, responsable de la mayoría de los casos de meningitis bacteriana, es también responsable de una infección de la sangre llamada septicemia meningocócica. Una persona infectada por esta bacteria puede desarrollar ambas enfermedades a la vez, lo que se conoce como enfermedad meningocócica. De las personas que se infectan con la bacteria meningocócica, la mitad contraen meningitis y septicemia, mientras que el 30% contraen septicemia y menos del 15% contraen la meningitis sola.

En la septicemia meningocócica aparece una erupción debajo de la piel que puede comenzar en cualquier parte del cuerpo como un grupo de pequeñas manchas que parecen pinchazos. Si no se trata la septicemia, estas manchas de sangre se unirán para formar moratones.

Una prueba para saber si un sarpullido se debe a septicemia es la llamada prueba del vaso, que consiste en presionar las marcas con un vaso y podrán verse a través del cristal. El sarpullido puede ser el último síntoma de aparición de septicemia y en los casos de meningitis sin septicemia, no aparece en absoluto; por lo tanto, es importante conocer los otros síntomas de la meningitis y la septicemia para que el tratamiento pueda administrarse con rapidez.

¿Cómo de seguras son las vacunas?

No se han identificado efectos secundarios graves de la vacunación contra la meningitis. Las vacunas están compuestas de partes de bacterias o bacterias muertas o atenuadas con la capacidad de inducir la respuesta inmune. Dados la vacuna no contiene bacterias "vivas", no puede contagiar a nadie con meningitis o septicemia.