Se entiende por insuficiencia renal el fallo de los mecanismos homeostáticos del riñón.

La elasticidad funcional y la capacidad de acomodación del riñón permiten el mantenimiento de la homeostasis por medio de una amplia variabilidad de los caracteres físico-químicos de la orina. Ambas se pierden gradual o bruscamente con la enfermedad. El riñón se vuelve incapaz de realizar su trabajo o lo realiza de un modo incompleto, anómalo, cada vez dentro de unos límites más estrechos, sin posibilidad de variabilidad. En uno y otro caso se dice que existe una INSUFICIENCIA RENAL.

Tipos de insuficiencia renal y sus síntomas

Según su modo de presentación sea, brusco y súbito, o por el contrario, lento y progresivo, la insuficiencia renal puede ser aguda (IRA) o crónica (IRC) respectivamente:

Se define como insuficiencia renal aguda (IRA) el cese brusco y prolongado de la actividad renal, con el trastorno consiguiente en la formación de orina y en la regulación del medio interno. Se manifiesta por un síndrome grave de oligoanuria (o poliuria), hiperazoemia y desequilibrios humorales y hemodinámicos.

La insuficiencia renal aguda constituye una complicación de numerosas patologías. Siempre es una situación grave que puede presentarse en todas las edades de la vida, desde el recién nacido hasta  el anciano, y cuyo carácter más destacado es su potencial reversibilidad.

El cuadro completo de la insuficiencia renal aguda puede producirse sin que exista ninguna alteración anatómica de los riñones o de las vías urinarias, y se debe en última instancia a un aporte insuficiente de sangre al riñón (hipoperfusión renal), a una lesión bilateral y extensa del parénquima o a una obstrucción de las vías urinarias. De ahí que se consideren tres tipos distintos de insuficiencia renal aguda, aunque no vamos a entrar en ellos ya que no es ese el propósito de nuestro trabajo.

La insuficiencia renal crónica (IRC) es el fallo gradual, progresivo y fatal de los mecanismos homeostáticos del riñón. Gradual significa que, en distintos momentos evolutivos, la insuficiencia renal tiene mayor o menor cuantía; progresivo indica que, en sus comienzos, la insuficiencia es mínima, pero con la persistencia de la enfermedad se agrava inexorablemente; fatal señala en última instancia la ineficacia de la terapéutica, ya que es puramente sintomático o patogénico, y solo es definitivamente resolutiva en el caso de poder ser etiológica sobre la nefropatía que produce la insuficiencia renal.

Diagnóstico  y tratamiento de la insuficiencia renal

En sí misma, la insuficiencia renal crónica no es una enfermedad, sino un síndrome clínico humoral que compaña a numerosas enfermedades renales, extrarrenales y sistémicas.

Se distinguen cuatro fases evolutivas de la IRC, útiles para comprender la fisiopatología: latente, compensada, descompensada y terminal.

El diagnóstico de la insuficiencia  renal se hace midiendo la tasa de filtración glomerular (GFR). La GFR se estima a partir de los resultados de un análisis de sangre para creatinina, un producto de desecho de la actividad muscular. Si la GFR cae por debajo de 15, se dice que el paciente tiene insuficiencia renal (enfermedad renal crónica en estadio 5) y necesitará tratamiento para reemplazar la función de sus riñones. Si la GFR es menor de 30, médico y paciente deberán hablar sobre la posibilidad de empezar un tratamiento o no.

Los tratamientos usados para tratar la insuficiencia renal son la hemodiálisis, la diálisis peritoneal o el trasplante de riñón.

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