Uno de los mayores miedos a la hora de envejecer es perder nuestras facultades mentales, dejar de ser quienes somos.En otras palabras, sufrir algún tipo de demencia senil. Se trata de un trastorno que según las estadísticas afecta a entre el 5 y el 8% de los mayores de 60 años. 

Aunque aún no hay una cura para este mal, sí es posible tratar la demencia senil para detener su avance. En este sentido, conocer los primeros síntomas de la demencia senil y detectarlos cuanto antes puede servir para frenar el deterioro.

Antes de nada..

¿Qué entendemos por demencia senil?

La demencia es 

El Alzheimer es la forma más conocida de demencia senil, pero no la única. Existen otras, como la enfermedad de Pick o la demencia por cuerpos de Lewy. Todas ellas se caracterizan por la pérdida progresiva y, en la mayoría de los casos, irreversible de la funciones cognitivas: pensamiento, memoria, lenguaje, comportamiento y juicio.

La demencia senil raramente aparece antes de los 60 años, y las probabilidades de sufrirla aumentan con los años, así que está claramente asociada con el envejecimiento.

Ahora sí,

¿Cuáles son los primeros síntomas de la demencia senil?

Los síntomas  de la demencia senil no se presentan de golpe, sino que aparecen lenta y progresivamente (de forma insidiosa se dice). La primera señal de alarma son las pérdidas de memoria. Al principio son cosas sin importancia, como olvidar donde se han puesto las llaves o no acordarse de comprar el pan. Estos olvidos pueden  ser solo fruto de la edad, y no indicar demencia senil, deberse a un deterioro cognitivo leve (No todas las personas con deterioro cognitivo leve evolucionan a la demencia). Sin embargo, si las pérdidas de memoria se hacen más graves y frecuentes conforme pasa el tiempo, puede que nos encontremos ante un caso de demencia senil. Por eso hay que estar atentos y actuar lo antes posible ante cualquier duda o sospecha.

Entre los síntomas iniciales de demencia senil, aparte de las citadas pérdidas de memoria, hay otros. Los principales son:

Repetir preguntas: volver a preguntar lo mismo a pesar de que ya se ha recibido una respuesta.

Dificultades lingüísticas: problemas para recordar los nombres de objetos comunes

Despistes: guardar cosas en sitios no habituales y no acordarse después de donde las han metido.

Perder cosas: las llaves, el DNI…

Pérdidas de orientación: nos referimos tanto a pérdidas de orientación espacial (perderse en rutas habituales) como temporal (no saber si es sábado o domingo).

Apatía: pérdida de interés por cosas que antes solían gustar a esa persona.

Evitar el contacto social: pérdida de interés por ver a sus amigos o sus aficiones.

Torpeza: dificultades para realizar tareas tan habituales como abrir la puerta con la llave o llamar por teléfono.

Cambios de humor: pasar de la alegría al enfado en poco tiempo y sin motivo aparente.

Alteraciones del sueño: por ejemplo, levantarse a deshoras.

Si observas los primeros síntomas de la demencia senil en alguien de vuestro círculo, o en vosotros mismos, no dudéis en consultar con un médico. Y si estás al cargo de una persona con demencia, en la web de El Rincón del Cuidador tienes gran cantidad de información útil. La plataforma tiene una área privada llamada «imprescindibles», donde el registro es gratuito y se puede consultar materiales exclusivos de su interés. No dudes en visitarla para más información. 

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