El Síndrome de ganglios linfáticos mucocutáneos o Poliarteritis infantil, más conocido como enfermedad de Kawasaki, es un trastorno multisistémico, poco común y de causa desconocida que afecta a la piel, boca, paredes de vasos sanguíneos y ganglios linfáticos de niños menores de cinco años. Se da con más frecuencia en Japón, donde el médico japonés Tomisaku Kawasaki, a quien debe su nombre, la descubrió en la década de los años sesenta.

 Síntoma de la enfermedad de Kawasaki

Los síntomas de la enfermedad de Kawasaki pueden presentarse en dos fases. En la primera fase, generalmente se inicia la enfermedad con una fiebre persistente de en torno 39ºC que puede llegar a durar hasta cinco días. Además de la fiebre, en la primera fase es frecuente encontrar síntomas típicos de esta enfermedad como un intenso enrojecimiento ocular, y erupción en el estómago, el pecho y los genitales. De igual modo, también es común que el niño presente los labios rojos, secos y agrietados, la garganta irritada y dolorida, la lengua inflamada y saburral, así como los ganglios linfáticos y las palmas de las manos y los pies inflamados.

Por otro lado, durante la segunda fase de la enfermedad a los síntomas de la primera, que no desaparecen, se añade la presencia de vómitos, diarrea, dolor abdominal y articular, y descamación de la piel en el área genital, las manos y los pies.

 Cómo diagnosticar y tratar la enfermedad de Kawasaki

A pesar de que no hay forma de prevenir la enfermedad de Kawasaki, los médicos pueden controlarla y el tratamiento es eficaz si ésta es diagnosticada a tiempo. Entre las pruebas que se deben llevar a cabo para determinar si el niño padece o no dicha enfermedad cabe destacar un análisis de sangre y orina, ecocardiografías, electrocardiogramas y, entre otros, una radiografía de tórax. Estos procesos son necesarios para buscar signos de miocarditis, pericarditis, artritis, meningitis aséptica e inflamación de las arterias coronarias.

Los niños que padecen la enfermedad de Kawasaki necesitan tratamiento hospitalario, el cual debe iniciarse de inmediato para evitar posibles daños en las arterias coronarias y el corazón. El tratamiento estándar para esta enfermedad es la gammaglobulina intravenosa que desde un comienzo del tratamiento se administra en dosis altas junto con ácido acetilsalicílico. Sin embargo, a pesar de que gracias a este tratamiento el niño mejora en unas 24 horas, algunas investigaciones sugieren el agregue de esteroides o inhibidores del FNT como Enbrel para evitar la inflamación en los vasos sanguíneos y arterias, así como problemas cardíacos derivados de la enfermedad que pueden llevar a un aneurisma.

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