La tanorexia es un trastorno obsesivo en el que la persona desea estar bronceados a toda costa. Al igual que pasa con otras dismorfobias (desordenes en la percepción de la propia imagen personal) como la anorexia, los que sufren tanorexia tienen una visión distorsionada de sí mismos y nunca se ven lo suficientemente morenos. Por eso recurren a tomar el sol a todas horas, incluso en las de mayor insolación (de 12 a 5 de la tarde) y si el día amanece nublado no dudan en irse a alguna cabina de bronceado.

La tanorexia fue recientemente descrita como síndrome por un grupo de dermatólogos estadounidenses. El término se ha popularizado debido a que muchos famosos comparten esta obsesión; algo que, dicho sea de paso, no ayuda demasiado a concienciar a la gente sobre este problema. El perfil del tanoréxico es el de una mujer de entre 17 y 35 años; las razones habría que buscarlas en factores socioculturales como el canon de belleza imperante.

Consecuencias de la tanorexia

Tomar el sol en exceso o utilizar las cabinas de rayos UV con demasiada frecuencia puede tener graves consecuencias. La sobreexposición causa manchas en la piel, envejecimiento dérmico prematuro y, en el peor de los casos, melanoma o cáncer de piel.

¿Cuáles son las causas de la tanorexia?

Las investigaciones realizadas hasta el momento consideran  la tanorexia una especie de adicción al sol. Tomar el sol produce en nuestro organismo la liberación de opioides y endorfinas, sustancias que proporcionan una sensación de euforia y bienestar. Un estudio comprobó que las personas que tomaban el sol con demasiada frecuencia sufrían un síndrome de abstinencia –como el que podría darse en otro tipo de adicciones como el alcoholismo- cuando por algún motivo dejaban de exponerse a la radiación solar, cosa que no sucedía en personas que tomaban el sol con moderación.

Ventajas de tomar el sol

Por supuesto, tomar el sol es bueno pero, repetimos, con moderación. Entre otras cosas el tomar el sol con moderación estimula la producción de diversas sustancias: serotonina, neurotransmisor que nos ayuda a relajarnos;  o vitamina D, imprescindible para los huesos. Los expertos insisten en que basta con unos minutos de exposición diaria al sol para disfrutar de sus beneficios.

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