El reflujo ácido puede hacerse pasar por todo, desde un resfriado hasta una mala higiene dental. Si notas cualquiera de los siguientes síntomas del reflujo ácido o ERGE, habla con tu médico, sobre todo si tienes los síntomas típicos de la acidez estomacal.

Síntomas del reflujo ácido

Dolor de garganta

Un dolor de garganta que no desaparece y no se acompaña de los síntomas típicos del resfriado (como una nariz que moquea) puede deberse al reflujo ácido. El dolor viene por culpa del ácido que llega desde el esófago e irrita la garganta.

Tos persistente o sibilancias

Las sibilancias o tos que imita el asma o la bronquitis pueden ser causados por el reflujo ácido en movimiento desde el estómago a los pulmones. Por otro lado, los niños con sibilancias y tos a veces pueden hacerse más propensos a reflujo

Problemas dentales

Erosiones en el esmalte o cambios de color en los dientes pueden deberse a reflujo ácido. Dicen los expertos que incluso una pequeña cantidad de reflujo ácido yendo desde el esófago hasta la garganta o la boca mientras se está acostado puede afectar al esmalte dental.

Zumbido en los oídos

El reflujo puede entrar en los senos e incluso el interior del oído, dice el doctor Sam. «Una gran cantidad de pacientes que ven su ENT para obtener consultas sobre el dolor sinusal y zumbido en los oídos, pero a menudo es el reflujo ácido», dice ella.

Dificultad para tragar

Alimentos se queda pegados al tragar, líquido que no acaba de bajar, o la sensación de que algo se ha quedado atascado en la garganta podría ser signos de reflujo ácido. El reflujo crónico puede irritar la garganta, y cicatrizar el tejido del esófago, reduciendo el diámetro.

Congestión nasal

La congestión nasal que va y viene puede ser causada por el reflujo ácido. Si reduces el consumo de alimentos productores de reflujo y el síntoma no desaparece, es probable que sólo sea la  congestión. Pero si se va y vuelve, y luego desaparece de nuevo, es probable que sea el reflujo ácido.

Estos son los síntomas del reflujo ácido más desconocidos. Estos síntomas se unen a otros más habituales como pirosis (sensación de quemazón o calor en el pecho) y regurgitación (retorno del contenido alimentario hasta la boca).

Si tienes alguno de estos síntomas, lo mejor es que vayas al médico para que pueda darte un diagnóstico preciso.

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