Morderse las uñas es una enfermedad y tiene nombre propio: onicofagia. Te enseñamos las principales características de este raro trastorno.

Características de la onicofagia, la enfermedad de morderse las uñas

La costumbre de morderse las uñas comienza durante la infancia, aumenta sustancialmente durante la adolescencia, y disminuye con la edad, aunque el hábito puede continuar hasta la edad adulta. Morderse las uñas comienza durante la infancia, aumenta sustancialmente durante la adolescencia, y disminuye con la edad, aunque el hábito puede continuar hasta la edad adulta

Pero morderse las uñas es más que un mal hábito. De hecho los expertos abogan por clasificar esta adicción como un trastorno mental.

Millones de personas en todo el mundo sufren de una adicción, que muy a menudo se pasa por alto como un hábito relativamente benigno. Los expertos médicos están mirando más de cerca a esta costumbre y han decidido cambiar su clasificación de un simple hábito a un trastorno obsesivo-compulsivo de pleno derecho.

Entre sus peligros está, además de deteriorar las uñas, ser una fuente para la transmisión parasitaria, bacteriana, y las infecciones, así como la transmisión de virus, hongos, entre otros,

Las causas de la onicofagia pueden incluir  causas psicológicas, costumbres adquiridas o factores familiares, aunque no se sabe si los factores familiares se refieren a imitar el comportamiento de morderse las uñas de los otros miembros de la familia, o a una predisposición genética. De momento sabemos que morderse las uñas es más frecuente entre los niños cuyos padres eran mordedores de uñas, incluso cuando los padres informaron dejar el hábito antes de que nacieran sus hijos.

La onicofagia puede afectar a veces a individuos psicológicamente estables, pero por lo general es un signo de pérdida de control y nerviosismo ante tareas difíciles. Los principales factores psicológicos que se encuentran asociados con este comportamiento son el estrés, el nerviosismo, la ansiedad y un bajo estado de ánimo. De hecho, morderse las uñas ha demostrado ser un mecanismo de defensa en condiciones de estrés. Por otro lado, la falta de estimulación (baja actividad, o aburrimiento) también puede desencadenar o agravar el hecho de morderse las uñas. El hambre y la baja autoestima también son conocidas por ser las posibles causas de este hábito oral.

Se cree que la onicofagia es una conducta automática e involuntaria. En la edad adulta, los investigadores sospechan que las alternativas a morderse las uñas son el tabaquismo y la goma de mascar. Otra teoría es que la onicofagia es una continuación del hábito de chuparse el dedo.

 

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