interacciones medicamentosas

Las interacciones medicamentosas ocurren cuando la acción o efecto de un medicamento se ve alterada por la interacción con otro fármaco cuando ambos se administran a la vez. Este tipo de interacciones también pueden darse por ejemplo entre un medicamento y un alimento o entre un medicamento, una hierba o planta medicinal o una droga.

Tipos de interacciones medicamentosas

Existen dos tipos de interacciones medicamentosas: sinérgicas o antagónicas

Interacciones medicamentosas sinérgicas:

Ocurren cuando uno de los fármacos aumenta el efecto del otro. Esto puede aumentar los riesgos de que se produzca una sobredosis, no porque se administre más fármaco del necesario, sino porque los efectos sean superiores a los adecuados.

La sinergia puede ser aditiva, si el efecto final es igual a la suma de los efectos individuales de cada fármaco; o mejorada, si el efecto final es mucho mayor al que tendría la suma de los dos efectos individuales.

Interacciones medicamentosas antagónicas:

Ocurren cuando uno de los fármacos disminuye el efecto del otro o se disminuye el efecto de ambos. Cuando un fármaco sufre una interacción antagónica puede dejar de ser efectivo.

También puede ser que la interacción cree nuevos efectos que ninguno de los dos medicamentos tenían por su cuenta.

Por ejemplo, los pacientes que tomen fármacos antidepresivos no deben tomar alimentos con tiramina, porque la interacción medicamentosa entre la tiramina y el antidepresivo podría provocar una crisis hipertensiva.

¿Por qué se producen las interacciones medicamentosas?

Las razones de las interacciones entre fármacos pueden ser varias. Puede ser que uno de los fármacos altere la facramacocinética del otro, esto es producir variaciones en su absorción, distribución, metabolismo o/y excreción. También puede ser que los dos medicamentos que se administren a la vez tengan efectos contrarios y acaben anulándose; es lo que pasaría si se administra un hipertensivo junto con un antihipertensivo.

Las interacciones medicamentosas también pueden aumentar el riesgo de sufrir efectos secundarios. El riesgo de sufrir una interacción medicamentosa aumenta con el número de fármacos que se administran a un paciente al mismo tiempo.

No todas las interacciones medicamentosas son negativas, algunas pueden ser positivas (como la potenciación de ciertos medicamentos). Los médicos lo saben y toman ventaja de ello cuando es necesario.

Es responsabilidad del paciente informar al médico de si está tomando algún medicamento y es responsabilidad del médico informar sobre todas las posibles interacciones medicamentosas de un fármaco, para evitar cualquier peligro al paciente.

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