¿Te imaginas cepillarse los dientes sin pasta dentífrica? Suena raro, pero es uno de los principales reclamos de los cepillos de dientes iónicos.

Los cepillos de dientes iónicos se venden como la panacea para el cuidado dental. Entre sus supuestas propiedades, están prevenir la placa y las caries y, en definitiva, ser mucho más eficaces que los cepillos de dientes convencionales. Como parece que están de moda, vale la pena que les dediquemos un artículo para aclarar cómo funcionan y si de verdad son tan buenos.

Un poco de historia

El cepillo de dientes iónico nació en Japón en los años 80. Su inventor fue el Dr. Yoshinori Nakagawa, que le puso el nombre de Soladey, una combinación de “solar” y “dental” pues, como explicaremos ahora, la luz tiene un papel importante en el funcionamiento del cepillo. Pronto los cepillos de dientes iónicos alcanzaron gran popularidad en Japón, donde actualmente se venden unos 4 millones de unidades al año. En occidente, en cambio, no empezaron a hacerse conocido hasta después del 2000. Pero…

¿Cómo funciona un cepillo de dientes iónico?

El cepillo dental iónico no necesita pasta de dientes, solo agua y luz. El secreto está en una vara de dióxido de titanio alojada en el cuello del cepillo. Esa vara de dióxido de titanio es un foto catalizador, que reacciona en presencia de luz liberando iones negativos (puede ser luz solar o la luz que da la bombilla del cuarto de baño.)

Los dientes están cargados negativamente, mientras que la placa bacteriana lo está positivamente. Como sabréis los polos opuestos se atraen, por eso la placa bacteriana se adhiere a los dientes. La vara de dióxido de titanio se “activa” en presencia de luz liberando iones negativos. Cuando se moja el cabezal, la corriente de iones negativos se desplaza hacia las cerdas del cepillo. Al cepillarse los dientes con el cepillo iónico, los dientes cambian su polaridad, de positiva a negativa, y las cargas negativas de las cerdas del cepillo atraen a las cargas positivas de la placa bacteriana, eliminándola de la cavidad bucal.

Por tanto un cepillo de dientes iónico actúa atrayendo las partículas como un imán, en vez de eliminar esas partículas por arrastre como en el cepillado convencional.

¿Realmente son eficaces los cepillos de dientes iónicos?

La verdad es que la publicidad que usan los vendedores de cepillos de dientes iónicos chirria un poco. Pretenden presentar los cepillos iónicos como una revolución en salud bucodental, pero se anuncian junto a artículos de teletienda. Su desafortunada estrategia publicitaria y sus cualidades casi milagrosas resultan bastante sospechosas. Si son tan buenos, ¿por qué Oral B aún no ha sacado su propia línea de cepillos de dientes iónicos?

Aunque, siendo justos, no se puede decir que se trate de un timo. Los cepillos iónicos cumplen su cometido, limpiar los dientes; pero lo hacen con la misma eficacia que cualquier otro cepillo de dientes que puedas encontrar en el mercado. Los promotores del invento esgrimen varios estudios para demostrar que sus cepillos son mucho mejores que los normales. Lo malo es que esos estudios son, por decirlo de forma diplomática, poco serios.

Los verdaderos estudios hechos por entidades científicas independientes no encuentran ninguna diferencia entre los resultados conseguidos por un cepillo de dientes iónico y uno normal. Las mayores diferencias están en el precio (adivinad cual es más caro).

4 Comentarios

  • Cinti,

    A mi eso de que funcionen así tampoco me convence demasiado. Soy de las clásicas de pasta de dientes y colutorio.

    • El blog de la salud,

      Que cada uno use lo que más le guste, siempre que funcione :). Gracias por tu comentario, Cinti.

  • David,

    ¡Gran artículo! Gracias.

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