Empezar el día tomando raciones en un chiringuito playero y terminarlo encerrados en la habitación del hotel yendo al baño con mucha más frecuencia de lo que te gustaría, o peor aún, acabar durmiendo en el hospital. Puede parecer agorero, pero es lo que podría pasarte si sufres alguna de las intoxicaciones alimentarias que son un peligro relativamente común en estas fechas.

¿Por qué son más frecuentes las intoxicaciones alimentarias en verano?

Las altas temperaturas, unidas a unas malas condiciones higiénicas, producen el caldo de cultivo ideal para los microorganismos que crecen en los alimentos. Estos microorganismos pueden ser virus, parásitos y bacterias.

El consumo de alimentos que transporten a estos invitados no deseados, o a las toxinas que producen, puede provocar salmonelosis, botulismo, gastroenteritis y otros tipos de intoxicaciones alimentarias, dependiendo de la especie de microorganismos presentes en el.

Las consecuencias de estas intoxicaciones son bastante desagradables: vómitos y/o diarreas que pueden amargarnos las vacaciones.

¿Cómo prevenir las intoxicaciones alimentarias?

Si vas a algún local como un chiringuito, un restaurante o una terraza, la prevención es algo que incumbe a los dueños del local. Poco podemos hacer, salvo confiar en su profesionalidad y en que cumplen las normativas sanitarias (cosa afortunadamente ocurre en la mayoría de los casos). Lo que si puedes hacer es mantener los ojos abiertos y evitar sitios que no parezcan demasiado escrupulosos con la higiene o que no dispongan de sistemas de protección como vitrinas o frigoríficos.

Si cocináis en casa debes tener en cuenta lo siguiente:

  • Cuando hagas la compra deja los congelados para el final, llévalos a casa en una bolsa isotérmica y mételos en la nevera o el congelador (según el alimento) en cuanto llegues a casa. No hay que romper  la cadena del frío; es peligroso consumir alimentos que hayan estado más de 2 horas fuera de refrigeración.
  • El frigorífico debería estar siempre por debajo de los 3ºC. Carnes, pescados y precocinados irán en la zona más fría; verduras y frutas en la más templada.
  • Lávate las manos con jabón y agua caliente antes, durante y después de la preparación de cualquier alimento. También tras pasar por el baño o acariciar animales domésticos.
  • Lava todos los utensilios de cocina que uses.
  • Desinfecta las frutas y las verduras. Puedes hacerlo remojándolas en agua con unas gotitas de lejía (no más de 5 gotas de lejía por litro de agua).
  • Consume los alimentos inmediatamente después de cocinarlos, para evitar que los microorganismos tengan tiempo de proliferar.
  • No consumas carne cruda o poco hecha.
  • Los huevos que tomes deben estar pasteurizados. Si la cascara está rota, tíralos.
  • Ten en cuenta que un alimento descongelado y no cocinado no puede volver a congelarse.

Sigue estos consejos y disfruta de las comidas de verano.

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