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Conservar el cordón umbilical es ahora práctica común.

Consejos de tu enfermera para cuidar el cordón umbilical. Autora: María A. Bernardo. DUE. para el Blog de Hermandad Madrileña.

El valioso conducto que nutrió a nuestro bebé es cortado en el momento del parto, sus vasos sanguíneos, que alimentaron y oxigenaron a nuestro bebé son ahora un colgajo de color marrón de unos 3-4 cm que se irá secando y se caerá a lo largo de las dos primeras semanas de vida, para luego transformarse en el ombligo y anatómicamente hablando, en el ligamento redondo del hígado.

A los papás y mamás preocupados por el futuro, les aconsejo que si desean guardar congelado el cordón, consulten páginas de Internet cuya búsqueda es realmente fácil, con laboratorios o empresas que se dedican expresamente a congelar este material biológico, que como sabéis contiene células madre, como mamá y enfermera, espero que no necesitéis nunca, pero si se guarda, pues ahí está.

En los años 40-50 debido a muchos mitos sobre las enfermedades perinatales, a los bebés se les ponían hasta fajas independientes, en el cordón, las abuelas lo recuerdan, seguro.

Hoy en día, para los cuidados más específicos sólo hacen falta paquetes de gasas estériles y un frasquito de alcohol de 70º, o bien Clohexidina diluida, de marca Cristalmina por ejemplo, que encontramos fácilmente en farmacias.

Esta zona debe mantenerse limpia y seca, se puede poner una gasa enrollada con sólo unas gotitas de solución desinfectante, para que no se macere y reblandezca la zona más de lo debido. Yo siempre aconsejo en consulta, cambiar la gasita en cada cambio de pañal, o por lo menos asegurarse de que está seca, dado que a veces, por vecindad se llena de orina. Se suelen alternar, una gasita seca ahora y otra ligeramente humedecida en el siguiente cambio. Al final, que sean más de secas que de húmedas.

Están contraindicadas las antiguas soluciones de mercurocromo, porque teñían la piel y la povidona yodada por las complicaciones tiroideas que acarrearía la absorción de yodo.

Se debe enrollar cuidadosamente la gasita con algunas gotas de antiséptico alrededor del cordón hasta la pinza de plástico que se puso en el paritorio.

En cada cambio de gasas, debemos observar que ésta sale limpia, o ligeramente manchada de exudado blanquecino, a veces ligeramente sanguinolento, nunca rojo ni amarillo maloliente, si así fuese, se debe consultar al pediatra, la matrona o la enfermera de Pediatría, para quedarnos tranquilas mamás y papás. Si en alguna ocasión apreciamos enrojecimiento, sangrado, abultamiento de la zona o el bebé tuviese fiebre, debemos consultar para asegurarnos de que no es nada grave.

Al caer el cordón veremos que deja una zona amarillenta, restos del tejido que formó el cordón, con el tiempo se van oscureciendo, a veces muestran en el pañal alguna manchita marrón de sangre reseca, sin excesiva importancia pero que no debe persistir por muchos días. En las dos primeras semanas ya habremos superado este pequeño paso de crecimiento, porque no olvidemos queridas mamás y queridos papás que crecer es desprenderse, y se inicia con el cordón umbilical.

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