Nos llevan y nos traen adonde queremos ir y soportan nuestro peso sin rechistar. En cambio nosotros apenas les prestamos atención. Nos estamos refiriendo a los pies. Y es que a pesar del gran servicio que nos dan, no les cuidamos tanto como a otras partes del cuerpo, quizás porque nos parecen menos importantes. Nada más lejos de la realidad. El buen estado de nuestros pies es importante para el equilibrio del resto del cuerpo, al igual que un edificio estable necesita sostenerse sobre una buena base. Te damos varios consejos para el cuidado de los pies.

Consejos para el cuidado de los pies

Gran parte del bienestar de nuestros pies depende de usar el calzado adecuado. Lo primero es asegurarse de que elegimos el número correcto para evitar ampollas y rozamientos. No hay que caer en el error de comprar una talla más grande pensando que es bueno que el pie tenga algo de libertad. Aunque parezca mentira, tan malo es que queden grandes como que queden pequeños. Los zapatos que nos quedan grandes ofrecen una menor sujeción, lo que podría provocar problemas de tobillos a la larga. Un buen truco para no equivocarnos en el numero de pie es probarnos los dos zapatos del par (uno de los pies suele ser algo más grande que el otro) y hacerlo a última hora del día, cuando están más hinchados y cansados, para asegurarnos de que no nos apretarán.

Es habitual que los niños acaben heredando los zapatos de sus hermanos mayores. Esta práctica, aunque tentadora en tiempos de crisis, no es muy recomendable. Esos zapatos ya estarán adaptados a la forma del pie de la persona que los ha llevado y no resultarán apropiados para su nuevo propietario.

Los zapatos deben ofrecer una buena transpiración; si son demasiado cerrados los pies pueden empezar a sudar y oler mal, aparte de convertirse en un buen caldo de cultivo para los hongos. Para favorecer la respiración de los pies es conveniente utilizar más de un par de zapatos de forma habitual. Por supuesto, en verano las sandalias son casi obligatorias.

Las mujeres tienen que tener especialmente cuidado con los tacones. El uso de tacones deforma la bóveda del pie y hace que el peso del cuerpo se concentre peligrosamente en la parte delantera del pie, sobre todo en los dedos, que quedan aplastados contra la punta del zapato. Cuanto más alto y estrecho sea el tacón, peor.

Como vemos con solo seguir estos sencillos consejos para el cuidado de los pies podemos conseguir que no sea difícil ir por la vida con buen pie.

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