El paciente que se somete a diálisis crónica puede presentar múltiples complicaciones, ya sea por su propia patología o por causas asociadas a la técnica de depuración artificial empleada.

Complicaciones de la Hemodialisis

 Los accesos vasculares son imprescindibles para los pacientes que deben someterse a HD periódica. Estos accesos conllevan una serie de complicaciones, de las que las más frecuentes son trombosis y pérdida del acceso, que requeriría la realización de otro acceso en esa extremidad o en otra. Otras complicaciones relativas al acceso, aunque menos frecuentes son edema de la extremidad por hipertensión venosa (HTV); isquemia por síndrome de robo favorecida por la existencia del acceso (Sáez-Martin, L.); hemorragia por aneurisma, rotura de la anastomosis o exceso de anticoagulación; o insuficiencia cardiaca por alto gasto (desviación de más del 20% del gasto cardiaco por el acceso vascular). Las infecciones son cada vez más infrecuentes.

 La HTV se  asocia  a trombosis o estenosis de las venas centrales, especialmente vena subclavia, yugular interna, troncos venosos innominados y vena cava superior, generalmente por  inserción previa al acceso de catéteres de HD. La isquemia distal por síndrome de robo, por su parte, se trata de una complicación grave que puede comprometer la supervivencia de la extremidad, sobre todo en pacientes con patología arterial distal al acceso.

 Antes de iniciar la sesión de hemodiálisis deben tomarse diversas precauciones. Hay que controlar el acceso vascular y comprobar que todo el circuito extracorpóreo esté cerrado. La entrada de aire, provocaría una embolia gaseosa que podría tener graves consecuencias, llegando incluso a provoca la muerte. No deben quedar restos de desinfectante en el circuito extracorpóreo, pues esto provocaría hemolisis aguda y alteraciones electrolíticas. También hay que controlar la temperatura del líquido de diálisis; si está excesivamente caliente puede causar hipertermia.

 Durante el desarrollo de la sesión de HD pueden surgir problemas como hipotensión por exceso de ultrafiltración. Algunos pacientes registran calambres asociados a reducción de volemia y descenso brusco de la osmolaridad celular, aunque se desconoce su causa. Pueden aparecer escalofríos, náuseas y fiebre, por paso de endotoxinas a través de pequeños defectos en la membrana del dializador. También puede darse el síndrome de primer uso, una reacción anafiláctica en los primeros minutos de la hemodiálisis, debido al óxido de etileno que se usa para esterilizar (últimamente se tiende a esterilizar con vapor).

 Entre el final de la diálisis y hasta 48 horas después de la diálisis en ocasiones aparece el síndrome de desequilibrio por diálisis.  Este síndrome aparece  por excesiva depuración de solutos con descenso brusco de la osmolaridad plasmática y aumento del agua intracraneal (edema cerebral) ya que la osmolaridad cerebral disminuye más lentamente.

Se expresa como náuseas, vómitos, contractura muscular e hipertensión; en casos graves, desorientación, agitación, convulsiones, coma e incluso muerte.

Por último, en los periodos de interdiálisis (tiempo entre sesiones) algunos pacientes pueden experimentar arritmias y dolor angoroide (en pacientes con cardiopatía isquémica, anemia acusada e hiperfiltración intensa), manifestaciones debidas a su insuficiencia renal de base (como hiperpotasemia, alcalosis o acidosis metabólica) o edema agudo de pulmón.

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