Las técnicas de reproducción asistida en humanos se basan en las leyes de la genética y son el perfecto ejemplo de cómo la Ciencia puede mejorar la vida de la gente, ayudando a aquellas parejas que no pueden tener hijos por sus propios medios. Entre los métodos más comunes se encuentran la inseminación artificial y la fecundación in vitro.  Veamos en qué consisten:

Técnicas de reproducción asistida en humanos

Fecundación in vitro

Fecundación in vitro
Inyección de esperma en un ovocito durante la fecundación in vitro

De forma muy abreviada la fecundación in vitro consiste en extraer ovocitos (óvulos inmaduros) de la madre –normalmente tras estimulación ovárica con hormonas- y fecundarlos en el laboratorio. Tras la fecundación se forma el cigoto que, tras sucesivas divisiones da lugar al embrión. Este embrión se implanta en el útero de la mujer, dónde continua su desarrollo normal. Lo normal es extraer 10 óvulos, de los cuales suelen fecundarse 8. De estos se implantan un máximo de 3. Los embriones sobrantes pueden mantenerse congelados para su uso en futuras fecundaciones; emplearse en medicina regenerativa, terapia celular o en estudios de células troncales embrionarias; o simplemente desecharse. El qué hacer con los embriones sobrantes sigue suscitando polémica entre los que defienden su uso en medicina, tanto en terapia como en investigación, y los que creen que este uso atenta contra la dignidad humana.

Los embriones que se van a implantar pueden seleccionarse mediante diagnostico genético pre-implantacional. La selección sirve para evitar anomalías genéticas propias o con fines terapéuticos para terceros (los llamados “bebes medicamento”, sobre los cuales hablaremos más adelante en este mismo blog).

La fecundación in vitro se empleo por primera vez con éxito en humanos en el nacimiento, en 1978 en Inglaterra, de Louise Joy Brown. Ella fue el primer bebe probeta  -término que se ha conservado para todos los niños concebidos con esta técnica- y dio el pistoletazo de salida a las actuales técnicas de reproducción asistida.

Inseminación artificial

Por su parte, la inseminación artificial se considera una técnica más “natural”, puesto que en este caso se produce la introducción médica del esperma en la vagina de la mujer, ya que, por algún motivo (eyaculación precoz, vaginismo, impotencia…) el esperma no puede llegar por sus propios medios al objetivo. El semen puede provenir de la pareja o cónyuge o de un donante. El proceso completo consta de tres fases: estimulación ovárica hormonal para –al igual que en la fecundación in-vitro- conseguir ovocitos maduros; selección y concentración de los espermatozoides más adecuados (los que presentan más movilidad al microscopio); e inseminación de la mujer.

Existen más técnicas de reproducción asistida en humanos de las que hemos citado brevemente aquí. La elección de una u otra depende de cada caso concreto.

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