Todos hemos oído hablar de los lácteos, de la pirámide alimenticia, del calcio,… pero para poder saber si  algo es o no importante, primero hay que tener claro qué es ese algo.

 Empecemos por el principio.

¿Qué son los lácteos?

 La pirámide alimenticia o alimentaria nos indica que alimentos son necesarios en la dieta y la cantidad recomendada de los mismos.

Estos alimentos están divididos en grupos: cereales y derivados (preferentemente integrales); verduras y legumbres frescas; frutas frescas; aceites y grasas; productos lácteos y carnes, pescados y legumbres secas.

Entre ellos, como he mencionado, están los lácteos, cuyo alimento representativo es la leche (sobre todo la de vaca) y sus derivados.

Cantidad recomendada de lácteos

Durante la época de lactancia, el pequeño cubre todas sus necesidades de energía y nutrientes solo con la ingesta de leche, ya sea materna o artificial. Esta ingesta de lácteos se da, según edad, entre una toma cada hora (3 meses) a una cada 5 horas (10 meses).

Mientras crece, en la infancia y adolescencia, sigue necesitando aporte de lácteos en su dieta diaria.

Las porciones recomendadas para niños de 2 a 5 años son 6 porciones al día y para adolecentes baja a 4 al día.

¿Por qué son tan importantes los lácteos? Valor nutritivo

Su importancia radica en ser la fuente más importante de calcio. Calcio imprescindible para conseguir la masa ósea adecuada, la cual va aumentando de forma significativa durante la infancia y la adolescencia.

Según recientes estudios, a mayor aumento de masa ósea en estas etapas, menor riesgos de sufrir osteoporosis en la vida adulta.

Aparte de calcio, los lácteos nos aportan otros muchos nutrientes como son carbohidratos (la lactosa), proteínas de alto valor biológico, grasas, vitaminas y minerales.

 ¿Y si mi hijo es intolerante a la lactosa?

La primera reacción que tendríamos si nuestro hijo es intolerante a la lactosa seria dejar de hacerle consumir productos lácteos.

Ahora bien, a pesar de los problemas que pueden derivarse de la toma de estos productos, muchos expertos recomiendan no prescindir del todo de ellos, reduciendo el consumo a un mínimo diario moderado, sin causarle ningún riesgo a su salud.

Todo esto, por supuesto, consultado con el pediatra.

Divertirse para aprender a comer bien

Muchos son las empresas de productos lácteos que se reinventan en sus productos para ofrecerlos de forma más llamativa a su principal público: los niños.

Ya sea porque en el envase aparece un personaje conocido, porque viene con cereales para añadir, porque se puede congelar y hacer un rico helado, o porque la canción del anuncio se hace demasiado pegadiza.

De la misma forma que estas empresas reinventan la forma de tomar lácteos, nosotros mismos podemos hacerlo porque, como hemos dicho, los lácteos son imprescindibles para los más peques de la casa. Y los más peques de la casa son imprescindibles para nosotros.

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