Los riñones actúan como depuradoras, filtrando la sangre y eliminando toxinas. Si los riñones pierden parcial o totalmente su función depuradora –lo que puede ocurrir por diversas causas-se llega a una situación conocida como fallo renal. El fallo renal provoca la acumulación de toxinas y desechos en la sangre, lo que acarrea consecuencias desastrosas para el organismo. Cuando esto ocurre es necesario recuperar la función renal para evitar la muerte del individuo, algo que se consigue con la hemodiálisis. Te explicamos qué es la hemodiálisis y cómo se realiza. 

Qué es la hemodiálisis y cómo se realiza

Hemodialisis
Paciente durante una sesión de hemodialisis.

La hemodiálisis (del griego haemos – sangre y  dialusis – filtración) es el método más común para tratar el fallo renal. Su base teórica es relativamente simple: hacer circular la sangre por una membrana semipermeable -mediante un circuito extracorpóreo- para eliminar los desechos, sustituyendo así la función del riñón; sin embargo en la práctica las cosas son más complejas y son muchos los factores que hay que tener en cuenta a la hora de diseñar una unidad de hemodiálisis.

La hemodiálisis, fue el primer sistema ideado para sustituir la función renal, siendo hoy en día la técnica más utilizada en España en el tratamiento de pacientes con insuficiencia renal crónica (más de un 90% de los pacientes renales utilizan la hemodiálisis). Se utiliza tanto como tratamiento definitivo como tratamiento previo al trasplante renal. Según los cálculos, más de 500.000 personas en todo el mundo están incluidas en programas de hemodiálisis periódica.

El tratamiento genera cambios fisiológicos, emocionales, sociales y económicos los cuales de no ser atendidos oportunamente desencadenan consecuencias desagradables para quién vive bajo esta situación. La vida del paciente que se somete a hemodiálisis gira por completo en torno al tratamiento, ya que las sesiones duran aproximadamente cuatro horas y se repiten al menos tres veces por semana.

 Se han hallado grandes diferencias entre la hemodiálisis y la diálisis peritoneal, desde el punto de vista de la psicología de la salud. La hemodiálisis es un tratamiento hospitalario que trata la sangre directamente, mientras que la diálisis peritoneal puede ser realizada por el paciente en su propio domicilio, y consiste en infiltrar el líquido de diálisis en la cavidad peritoneal a través de un catéter. Según describen distintas investigaciones, la diálisis peritoneal impacta de manera menos negativa en la vida de las personas que la hemodiálisis.

Los recursos personales (elementos cognitivos, emocionales y psicológicos) con los que cuenta cada paciente condicionan la forma en que se afronta la enfermedad y se percibe la calidad de vida. Pero también son condicionantes los factores como el soporte social. Los expertos destacan  especialmente los beneficios de un buen soporte familiar, ya que ayuda a disminuir la percepción negativa del paciente respecto a las repercusiones de la enfermedad crónica y facilita la gestión del malestar emocional. Asimismo, también cobran importancia el soporte profesional y la consiguiente relación médico-paciente.

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