enfermedad de la culebrilla

El herpes zoster, comúnmente conocido como enfermedad de la culebrilla, es una infección producida como consecuencia de la reactivación del virus de la varicela, el cual permanece latente e inactivo en los tejidos nerviosos a lo largo de la médula espinal. Por lo general, se suele presentar en adultos a modo de erupción cutánea aguda y dolorosa que requiere de tratamiento médico lo antes posible y, aunque no es contagioso en sí mismo, puede provocar varicela a aquellas personas que no hayan padecido nunca la enfermedad.

Causas y síntomas de la enfermedad de la culebrilla

A pesar de que los médicos desconocen la causa de reactivación del herpes varicela-zóster, se cree que es consecuencia de una paulatina debilitación del sistema inmunológico debido a diversos medicamentos y/o enfermedades. Por ello, aunque la enfermedad puede manifestarse a cualquier edad, la culebrilla se desarrolla con más frecuencia en personas mayores de 50 años, cuyo sistema inmunológico ya comienza a debilitarse.

Con todo, los síntomas de la enfermedad de la culebrilla comienzan con una sensación de ardor y picazón, cosquilleo leve o dolor punzante en un área específica de la piel que, generalmente, suele ser una parte del pecho, el abdomen, la cara, los brazos o las piernas. Así, la zona afectada se enrojece e hincha levemente y, a los pocos días, aparece una erupción dolorosa en forma de línea continua que sigue la dirección del nervio infectado. Esta fase puede durar de dos a siete días, tras lo cual las ampollas terminan por reventarse y formar una costra. Asimismo, otros síntomas que van asociados a la culebrilla son fatiga, fiebre no muy elevada, inflamación en los ganglios linfáticos, así como dolor articular y muscular.

Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de la culebrilla

Aunque en muy pocas ocasiones el médico se ve en la necesidad de realizar exámenes para diagnosticas el herpes Zoster o enfermedad de la culebrilla, con el fin de descartar otras enfermedades el especialista sí que puede requerir una muestra de piel para cerciorarse de si ésta ha sido infectada o no por el virus. De igual modo, también puede solicitar un examen de sangre para comprobar si hay un aumento de los glóbulos blancos y anticuerpos.

Así, una vez diagnosticada la enfermedad de la culebrilla entre los medicamentos más comunes para combatir el virus se encuentran los antivirales como aciclovir, famciclovir y valaciclovir; y los antiinflamatorios. Estos fármacos contribuyen a disminuir el dolor y acortar el curso de la enfermedad, y se suministran en dosis altas de pastillas, aunque es posible que algunas personas necesiten la toma en forma intravenosa. También se pueden recetar antihistamínicos para reducir la picazón, así como utilizar compresas húmedas y frías para aliviar el dolor. Siguiendo las recomendaciones del médico el virus Zóster normalmente desaparece en dos o tres semanas.

Entre las complicaciones que pueden presentarse derivadas de esta enfermedad destacan la debilidad o parálisis (temporal o permanente) si el virus afecta los nervios que controlan el movimiento, y neuralgia posherpética que provoca que el dolor en el área donde ocurrió el zóster pueda durar de meses a años.

Prevención de la culebrilla

La mejor prevención es evitar el contacto con salpullidos y ampollas de personas con herpes zóster o varicela si nunca se ha padecido la varicela o no ha recibido la vacuna contra esta enfermedad. Además, para las personas mayores de 60 años hay disponible una nueva vacuna llamada Zostavax que ayuda a reducir el riesgo padecer la culebrilla, y de neuralgia postherpética.

2 Comentarios

  • Marta,

    He tenido culebrilla,todavia me queda un poco en la ceja gracias a Dios no toco mi ojo,La pregunta ea se pude repetir la culebrilla? GRACIAS

    • Juan jose nadales pino,

      Si yo la tengo tengo 15 años y ya es la tercera vez q la tengo

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